PARA PAPA

«Padre, yo sé que siempre me escuchas» Jn. 11,42

Esta es la convicción sólida y segura que acompaña a Jesús durante toda su vida. Ha sido enviado por el Padre para salvar el mundo y sabe que nunca lo dejará solo. A pesar que en la crisis de la cruz pueda haber exclamado «¿por qué me has abandonado?», en esa misma cruz termina su vida diciendo «en tus manos (Padre) encomiendo mi espíritu».

Para los hijos esta es una experiencia fundamental. Saber que a pesar de los muchos o pocos errores que puedan cometer nuestros padres (conocen que nadie es perfecto) lo que en realidad les importa es saber que pueden contar con ellos y que nunca les van a dar la espalda.

Cuando las cosas materiales pasan a ser las mayores exigencias de los hijos, lo que sucede es que hay un vacío humano que intenta ser llenado con sustitutos que sean paliativos de esa ausencia. El calor de una presencia paterna, la luz de su consejo, la caridad de su disciplina, la ternura de sus juegos compartidos... ¿acaso podrán ser reemplazados con algo distinto? ¿funcionan igual los miembros naturales que las prótesis?.

Los docentes y aquellos que tienen contacto con los niños y jóvenes podemos dar fe de la diferencia que existe entre aquellos muchachos que proceden de una familia que les proporciona seguridad y aquellos que carecen de ella. Su capacidad de entregarse a la tarea de construir su propia vida es distinta: los primeros saben que quizá se equivoquen, pero siempre podrán volver sobre sus pasos y encontrarán brazos abiertos; los segundos quizá nunca emprendan nada grande porque se sienten solos, y eso los acobarda.

Jesús madura su convicción de contar con el Padre a través de muchos y prolonga¬dos diálogos con él, de manera especial en la soledad del lugar apartado reservado exclusivamente para la intimidad del tú a tú. Nada ni nadie es más importante, son todo el uno para el otro, el uno con el otro... el diálogo entre Jesús y el Padre es el que alimenta la fidelidad hasta la cruz: fidelidad del Padre que nos ama hasta entregar por nosotros a su Hijo amado; fidelidad de Jesús que ama tanto al Padre que se entrega por nosotros en el cumplimiento de su voluntad.

Papás ¿quieren que sus hijos descubran, amen y practiquen todo lo bueno que ustedes les están dando? el camino es que tengan con ellos momentos exclusivos de comunicación

2 comentarios:

Anónimo dijo...

el padre jamás dejará a su hijo pase lo que pase quizá los hijos somos más ingratos porque si algún día se nos da la gana los dejamos pero ellos?

Anónimo dijo...

Muchas veces, los hijos y padres pueden caer en el error de infravalorar la comunicación, la falta de comunicación en casa podría acarrearle problemas al niño en su misma integridad física y moral. Pero tenemos 1 buen ejemplo de comunicación la q tuenen Jesús y su Padre, para digno ejemplo de nuestras vidas.

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